Sabéis lo que recuerdo, al día siguiente con  la cara de mi padre recorriéndole una manifestación de tiritas y mi madre ya recuperada de su susto inicial, fuimos al taller en que la grúa había depositado el R6, recuerdo un montón de hierros doblados que en conjunto disimulaban muy bien haber conformado previamente un coche, recuerdo al mecánico señalando las ruedas, unas ruedas lisas a las que achacaba, acusaba más bien, de ser las causantes del accidente.

Recuerdo el regreso a casa en el bus en total silencio los tres, al igual que la cena.

Recuerdo ya en casa mis padres en su habitación, contigua a la mía, y que me permitía escuchar  la conversación que mantenían: tenías que haber cambiado las ruedas, ¿ y si te llega a pasar algo?, le recriminaba mi madre a mi padre.

Recuerdo como mi padre explicaba que el dinero destinado a las ruedas se había empleado en mi nuevo reloj CASIO, recuerdo como el alegato de mi padre había bastado para terminar la discusión, como si hubiesen los dos pensado: “ si había sido por eso…”

Recuerdo que eran las 22:37 porque miré el reloj, no recuerdo los segundos, recuerdo sentir una gran vergüenza y calor en las mejillas, recuerdo que pensé que ningún reloj CASIO merecía que mi padre estuviera magullado, recuerdo una sensación de culpabilidad, de temor a enfrentarme a ellos al día siguiente, no recuerdo como me dormí.

Recuerdo que al día siguiente todo era normalidad, de nada me acusaron, las únicas culpables eran las ruedas, recuerdo el reloj CASIO que me quemaba en la muñeca, recuerdo a mi madre ordenando mi habitación, bajando la basura, haciendo oídos sordos a CASEMIRO para concederme 15 minutos más viendo la TV.

Recuerdo como todo seguía igual, con cariño, con afecto, recuerdo como mi padre ya no me llevaba en coche, el R6 lo sustituimos por el bus para distancias largas y el paseo para distancias cortas, me daba la mano y me contaba historias, algunas verdad otras mentira pero siempre me hacía reír, recuerdo como cronometrábamos el tiempo de trayecto con mi reloj CASIO, no recuerdo ningún reproche.

Recuerdo como aquel CASIO nunca fue igual para mí, y pronto pasó de moda, la nueva moda eran los relojes CASIO con calculadora.

Ahora con el paso de los años, también recuerdo que tuve más caprichos, un ordenador SPECTRUM, un walkman SANYO, unos playeros ADIDAS y muchos otros que ya no recuerdo, recuerdo sin embargo que ya tenía suficientes pruebas para saber que los reyes magos no existían y que los bancos no regalaban nada, pero que nunca me preocupó en exceso de donde procedían las “pesetas” para adquirir mis caprichos, supongo que por la inocencia de la infancia primero y por la inconsciencia de la adolescencia después, pensaba que era parte de sus responsabilidades como padres que eran.

Y también ahora, más mayor yo, y más mayores ellos, siempre recordaré lo que hicieron por mí, con que altruismo y cariño, prescindieron de sus necesidades para cubrir mis caprichos.

Y ahora, sí sé, que por lo menos, yo voy a prescindir de mis caprichos, para cubrir sus necesidades.

J.C.M. Tiene 2 padres encantadores de 80 y 83 años , como me lo ha contado lo escribí, y ante él me quito el sombrero. Gracias J.

Publicado: 3 de Abril de 2017