Llega un momento en que las personas mayores   ya  no son  capaces  de desarrollar por sí mismos  ciertas tareas,  y donde nos tenemos que  plantear  varias opciones:

                Llevarlos a una residencia de ancianos

                Llevarlos con nosotros  para cuidarlos en nuestro domicilio.

                Contratar a una persona para que los atienda en su domicilio.

La mayor parte de las personas mayores son reacias  a  cambiar su domicilio habitual, pues supone un cambio muy grande en sus hábitos y costumbres.  Es por ello que optamos por la opción de cuidarles en su domicilio, ya sea  con personal contratado o nosotros mismos.

El ritmo de vida actual hace que sea difícil el poder ocuparnos de nuestro hogar, el trabajo y además el hogar de la persona a cuidar, y por ello cada vez más, recurrimos a contratar a personal para por lo menos darnos unas horas al día de alivio.

 Muchas personas mayores son reacias a aceptar que precisan ayuda, manteniéndonos en una intranquilidad  constante. Por ello es fundamental explicarles con mucho cariño y paciencia las ventajas que va a suponerle el tener una persona que le ayude en las tareas cotidianas.  Tiene que ser presentado como una colaboración,  no podemos pretender que la persona mayor deje de realizar de repente todas las labores que estaba haciendo hasta entonces ( no es bueno,  ni física, ni psicológicamente).  Debemos hacerles  saber  que nosotros vamos a seguir estando pendientes de ellos, pero con la tranquilidad de  que  mientras no estemos,  van a estar bien acompañados.

La confianza es otro de los temas que retrae a las personas mayores a aceptar a una persona que les ayude,  y es perfectamente comprensible,  en ese caso hay que explicarles el proceso de selección que vamos a llevar a cabo, y si lo vamos a hacer a través de una agencia de colocación es positivo que sea el profesional  el que se encargue de informarle y tranquilizarlo en este aspecto.  Aquí muchas veces tendemos a recurrir a hijas o hijos de amigos,  familia lejana, ect… y esto acarrea 2 problemas:  en primer lugar la confianza al ser por las dos partes puede acabar en una situación desagradable donde haya muchos implicados y  que no  nos permita tomar las decisiones más convenientes  (siempre hay que mantener una distancia con el trabajador), y por otro lado,  nos olvidamos de valorar al trabajador según las necesidades de la persona mayor,  que en realidad es lo más importante.

En SerHogarsystem Avilés y Oviedo somos especialistas en selección y gestión de personal y estaremos encantados de ayudarte.

Publicado: 18 de Noviembre de 2016