En primer lugar hay que diferenciar lo que es tiempo de trabajo y tiempo de presencia, el primero es el tiempo de trabajo efectivo en las tareas del servicio doméstico  y el segundo es el tiempo que el empleado de hogar  está a disposición del empleador sin realizar un trabajo efectivo.

  El tiempo de presencia no computa a efectos de la jornada de trabajo pactada en el contrato, sino que tiene un cómputo distinto, y así será como máximo para un empleado de hogar que trabaje a jornada completa (40 horas semanales), de 20 horas semanales de promedio en un periodo de referencia de un mes.

                El empleador puede exigir la realización de tiempos de presencia cuando así se haya pactado en el contrato, así el Real Decreto 1620/2011 que regula el régimen especial del servicio doméstico establece que los tiempos de presencia deben pactarse entre las partes pues forman parte de las condiciones esenciales del contrato.

                De esta manera el tiempo de presencia en el servicio doméstico debe retribuirse siempre, pues es un tiempo del que el empleado de hogar no dispone libremente, sino que está a disposición del empleador para realizar alguna actividad correspondiente a las tareas domésticas.

                ¿Cómo lo podemos retribuir?, pues según lo que haya  pactado el empleador y el empleado de hogar, aunque hay que respetar unas reglas mínimas, así puede ser objeto de retribución en dinero como si fueran horas ordinarias de trabajo (sumando este a la retribución), o bien puede compensarse por tiempo de descanso retribuido (concediendo tantas horas libres de trabajo como horas de presencia que se hayan efectuado)

Publicado: 19 de Enero de 2017